jueves, 17 de julio de 2008

Viajar con los sentidos

... Creo que a todo el mundo (o a casi todoooo) le gusta viajar. Y aunque cada vez existen más ofertas y más compañías con vuelos "low cost", gran parte de nuestros bolsillos siguen resentidos tras el aumento del euribor, la subida del crudo y sin ir más lejos, el precio del mercado (que hasta la fruta está por las nubes). Lo cierto es que tampoco disponemos del tiempo necesario para hacerlo sin prisas o para elegir destinos muy lejanos. Cada caso es un mundo, lo sé, pero yo sólo puedo hablar del mío... y eso que en 15 días me laaargo a Morocco ("friso per marxaaar!!").

Como no tengo posibilidades de ir de aquí para allá tanto como me gustaría, "el meu parell" y yo, nos dedicamos a viajar a través de los sentidos. Una vez al mes (menos es nada!) elegimos un restaurante exótico donde probar nuevos gustos y sabores, donde descubrir otro estilo de cocina (y de vida), porque generalmente le pedimos al anfitrión que nos dé alguna explicación de cómo se prepara, cómo se come, con qué salsa va o en qué zona de su país sería adecuado pedirlo. Así, poco a poco, hemos ido adentrándonos en un mundo de sentidos especiados y olores dulzonas. Me reí mucho en el Thai Garden (tailandés) en Barcelona, cuando aquella chica regañó al niño de los gomets por intentar comerse la decoración del plato (lo velde no comeeel, no se come), en el TajMahal Tandoori (nepalí) en Granollers, probé un pan especiado que parecía una torta con lentejas, raro, pero muuuy bueno. La Ferreria (cuina de la iaia, moooolt català, boníssim!) en El Masnou, nos sirve para recordar aquellos arroces que se preparaban antaño, a fuego lento, y que se comen directamente en el caldero con cubiertos de madera para que uno mismo pueda escogollar cuanto guste... Anoche aprendí a comer con palillos (ya era horaaaa, lo sé) en el restaurante Vietnam Vong, (cocina asiática, vietnamita y japonesa) en Mataró . Me encantó disfrutar de la velada en aquella habitación Tatami, con pisos bajos y mesas en las que te cuelgan los pies, rodeada por una mampara shoji. Me lo pasé realmente bien. Mi compañero sonreía cada vez que se me caía la comida de los "hashi" (nombre apropiado para lo que yo llamo "bastonets") ... Él los domina a la perfección, pero tiene excusa porque se pasó una buena temporada viviendo en la capital nipona. No suelo recomendar restaurantes porque creo que es elección de "motu propio", y además, la satisfacción de encontrar lugares nuevos es un juguete que no debe romperse, pero éste lo recomiendo encarecidamente a aquellos que vivan por la zona o que quieran acercarse.



Restaurante Asiático
Vietnam Vong


Avda. Puig i Cadafalch, 290-292. Mataró (BCN)_ Telf. 93/798.48.59

Por la amabilidad de sus gentes, y por la diversión de tener una cena que puede ser o no romántica, pero en la que se goza de auténtica privacidad, entre olores a curry y cilantro.

3 comentarios:

la tieta Giorgina dijo...

Una guerra de pirates, un sopar vietnamita, aiii com s´ho passen els nens : p
Kun fus pandas para cuando?
El senyor Llobè i jo ens anem a Bratislava de finde a fer calceta i mitja eslovaca. An peto!

Siberieee. εïз dijo...

doncs aaauu, a follar molt , que jo m'en vaig de cap al cineee :o)

el fill de la Victòria dijo...

Gràcies!